martes, 30 de marzo de 2010

NECESIDAD DE UNA REVOLUCION VERDE

… Para un mundo caliente, plano y superpoblado
Por: Nelson Hernandez

El escritor y columnista Thomas Friedman, como continuación de su libro “El mundo es Plano”, nos entrega ahora el libro titulado “Para un mundo caliente, plano y superpoblado, necesitamos una revolución verde”, en el cual plantea la necesidad de buscar opciones energéticas amigables al ambiente de tal manera de minimizar el cambio climático…que de no hacerse pone en riesgo la presencia de la especie humana en el planeta tierra.


A este tiempo de transición Friedman la denomina “La Era del Clima y la Energía”. Su razonamiento esta circunscrito en que en un mundo superpoblado y con necesidades energéticas cada vez mayores, teniendo como fuentes principales al carbón, petróleo y gas, el clima se modifica a una velocidad tal que las acciones naturales aplicadas por el planeta no son capaces de revertirlo, de allí el efecto invernadero y su consecuente cambio climático. Friedman plantea que en un mundo caliente, plano y superpoblado, los combustibles fósiles -y especialmente el petróleo- van a ser caros y a agotarse. Por consiguiente, habría que centrarse en la próxima gran industria mundial: la tecnología de energías limpias.

El concepto de revolución verde que Friedman desarrolla tiene su basamento en los cinco problemas claves y relacionados entre sí: oferta y demanda de energía y recursos, dictaduras del petróleo, cambio climático, pérdida de biodiversidad y pobreza energética.

Oferta y demanda de energía y recursos: Con la superpoblacion (9000 millones en el año 2050) todos los recursos acortan su existencia o son insuficientes para satisfacer la demanda. Países como China e India se incorporan a la carrera de una mejor calidad de vida de sus habitantes. Esto requiere más energía, más alimentos, más salud, etc. A esto hay que sumarle las necesidades de otros países en vías de desarrollo. En otras palabras, 2/3 de la población mundial busca el modelo de vida de 1/3 que vive en los países desarrollados. Esta tendencia no es posible si no se cambia. La tierra no aguanta la superpoblacion de la especie humana.

Petrodictaduras: La ley de la petropolitica establece que “el precio del crudo y el ritmo de la libertad siempre se mueven en direcciones opuestas en Estados petroleros ricos en crudo”. El G-8 tiene como estrategia independizarse del suministro de petróleo de países que de una forma u otra no le son “amigables”. Esta estrategia lleva consigo un cambio en las energías futuras a utilizar.

Cambio Climático: Este problema tiene una estrecha relación con la emisión de gases de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles. Una forma de minimizarlo es cambiar el orden energético actual por uno que contenga energías no agotables, ambientalmente limpias, de disponibilidad continua, de uso directo, de bajo costo y de materialización en los próximos 30 años.

Perdida de Biodiversidad: La agresión realizada por el hombre a su hábitat, de una manera directa (tala, quema, deforestación, etc.) o indirecta (uso indiscriminado de combustibles fósiles), comprometen su permanencia en la tierra. Este escenario conlleva a una reflexión profunda de lo que significa ser humano. De allí la gran paradoja: “Proteger el ambiente del hombre o proteger al hombre del ambiente”

Pobreza energética: De acuerdo a las Naciones Unidas, cerca de un tercio de la población del mundo vive en la pobreza energética. La pobreza energética es la falta de acceso a sistemas limpios y eficientes que proporcionan energía. Se les considera pobres en energía a aquellas personas que utilizan la fuerza humana o animal para producirla y a quienes queman estiércol y leña para calentarse y cocinar. El uso de combustibles sólidos origina lo que se llama la contaminación en el interior de la casa, causante de enfermedades respiratorias. Según la Organización Mundial de la Salud, esta contaminación causa más muertes cada año que la malaria o tuberculosis. Esta situación hay que cambiarla. Pero en lugar de ir a utilizar combustibles fósiles, debemos de utilizar energía amigables al ambiente como la solar y eólica para lo cual hay que redimensionar sus economías de tal manera que sean mas competitivas que las fósiles.

Friedman establece que La Revolución Verde es cómo producir electrones abundantes, baratos, limpios y fiables, que son la respuesta a los grandes problemas que afrontamos hoy en el planeta. La búsqueda y el descubrimiento de una fuente de electrones de ese tipo será la próxima gran industria mundial.
El país que organice una revolución de este tipo para encabezarla será un Estado donde su nivel de vida, su respeto en el mundo, su aire, su capacidad de innovación y su seguridad nacional mejorarán. De eso habla el libro de Friedman.

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