jueves, 21 de julio de 2011

El download es protesta: 30 gigas de conocimiento liberados en The Pirate Bay

El download es protesta: 30 gigas de conocimiento liberados en The Pirate Bay: "

Philosophical Transactions 1665 Royal Society El download es protesta: 30 gigas de conocimiento liberados en The Pirate Bay


30 gigas de artículos científicos, que JSTOR controlaba detrás de su paywall, han sido liberados por Greg Maxwell en The Pirate Bay. Los más de 18 mil archivos liberados corresponden a la publicación titulada Philosophical Transactions of the Royal Society, que contiene artículos de investigación que datan desde 1600. Los documentos fueron obtenidos de una forma aburrida y legal como dice Maxwell, quien piensa que una herencia compartida de la humanidad, no debería de estar detrás del paywall de JSTOR, y mucho menos, cobrar por acceder a el como lo hacen, sino que deben de existir en el dominio público.


¿Cuál fue el resultado de la brillante persecusión del Departamento de Justicia contra Aaron Swartz? Detonar nuevamente el file-sharing y esta vez, para compartir contenido realmente valioso para la humanidad.


Maxwell publicó junto con el torrent este texto:



Las publicaciones académicas son un sistema raro, los autores no son retribuídos por lo que escriben,ni tampoco el panel de revisión (son solo más académicos sin pago) y en algunos campos, tampoco los editores de las publicaciones no reciben pago. Algunas veces de hecho los autores deben pagar a los editores.


Y aún así las publicaciones científicas son una de las piezas más escandalosamente caras de literatura que uno puede adquirir. En el pasado, las tarifas elevadas de acceso subsidiaban el costo de la reproducción mecánica de las revistas especializadas de papel, pero la distribución en línea ha hecho obsoleta esta función.


Tan lejos como puedo decirlo, el dinero que se paga para acceder a servidores, sirve de poco excepto que para perpetuar un modelo de negocio muerto.


La presión de la academia de “publica o perece”, pone a los autores en una posición imposiblemente débil para negociar, y el sistema actual tiene una inercia enorme.


Aquellos con el poder de cambiar el sistema — esa luminaria de estudiosos, quienes ofrecen legitimidad y prestigio a las publicaciones — en vez de que sea de la forma opuesta, son los menos impactados por estas fallas. A ellos los apoyan las instituciones que invisiblemene proveen acceso a todos los recursos que necesitan. Y como las revistas dependen de ellos, podrían pedir alteraciones a los contratos sin arriesgar su carrera al perder ofertas de publicación. Muchos ni siquiera se dan cuenta de la magnitud en la cual el trabajo académico es innacesible al público en general, tampoco se dan cuenta que tipo de trabajo se realiza fuera de las universidades del cual podrían verse beneficiados.


Las grandes editoriales ahora pueden comprar el apoyo político necesario para abusar del reducido enfoque comercial del copyright, extendiendolo a otras areas en donde no son aplicables en lo absoluto: esclavizar reproducciones de arte y documentos históricos, por ejemplo, y explotar la labor no pagada de los científicos.


De hecho (las editoriales) hasta pueden hacer que los contribuyentes de impuestos paguen por sus ataques a la sociedad libre al pedir juicios criminales (el copyright es un asunto civil) y además, cargar a las instituciones públicas, indignantes tarifas de suscripción.


El copyright es una ficción legal que representa un reducido compromiso: nosotros rendimos nuestro derecho natural de intercambiar información a cambio de crear un incentivo económico para el autor, de modo que todos podemos disfrutar de las obras. Cuando las editoriales son quienes abusan este sistema para apuntalar su existencia, cuando ellos tergiversan la extensión que cubre el copyright, cuando ellos usan amenazas de litigio frívolas para suprimir la diseminación de obras de propiedad pública, ellos están robándo a todos los demás.


En efecto. Los ladrones son otros.



Los documentos son parte de una herencia compartida de toda la humanidad, y estan legalmente el el dominio público, pero no estan disponibles de forma libre. En cambio los artículos estan disponibles por 19 doláres cada uno — por un mes, para una persona, en una computadora. Es un robo. A tí.

[..]

Casi siempre las revistas (journals), galerías, y museos se vuelven, no diseminadores de conocimiento - como su elevada misión sugiere — sino censores del conocimiento, porque censurar es lo único que hacen mejor que el Internet. Más que en ninguna otra área, la aplicación reestrictiva del copyright es inapropiada para obras acadédemicas: no hay gran cuestión que discutir en cómo pagar a los autores o consejos arbitrados, ya que las editoriales no les pagan. Y a diferencia de las “meras”obras de entretenimiento, el acceso liberal a obras científicas impacta el bienestar de la humanidad. Nuestra sobrevivencia podría depender de ello.


La cultura libre se va a defender. Free Culture.org publicó un post que deja muy claro que el ataque contra la diseminación libre del conocimiento es más que nada una guerra discursiva. Ya he platicado antes acerca del juego de la retórica que contamina todo debate, para confundir Intencionalmente robar con copiar, compartir con piratería, un derecho con un privilegio, libre y gratis, cultura con entretenimiento, etcétera.


¿A alguien le queda alguna duda de la importancia de The Pirate Bay para la diseminación de cultura y conocimiento? En lo personal, a mí me hace muy feliz ver utilizada esta plataforma para publicar torrents de este tipo , lo cual creo que tiene efectos mucho más positivos para la construcción de un internet con cultura libre y la expansión del dominio público, que utilizarla para subir peliculillas hollywoodenses o álbums de artistillas de disqueras del siglo XX.


La dinámica de los Estados Unidos de buscar mártires para poner ejemplos produce siempre los efectos contrarios. El impacto nocivo del copyright en la sociedad ya es demasiado obvio. Los monopolios intelectuales se colapsan ante nuestros ojos y los negocios que forman este grupo de cadeneros del conocimiento, incluyen a las editoriales científicas. Alguien no esta poniendo atención a la historia, las grandes revoluciones han tenido como precedente la liberación del conocimiento. Y la historia se repetirá.


El donwload es cultura dijó hace mucho el tijuanense Jorge Verdín de Clorofilia. Hoy, el download también, es protesta. Aaron utilizó un script llamado *”keepgrabbing.py” para acelerar la descarga de archivos de JSTOR, el cual no puede ser más claro: carga y descarga, defiende el conocimiento, es de todos y tenemos un preciado aliado de nuestro lado. Se llama internet.


El download es protesta: 30 gigas de conocimiento liberados en The Pirate Bay escrita en ALT1040 el 22 July, 2011 por geraldine

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